martes, 22 de julio de 2014

120 años del nacimiento de María Sabina

(...) hablamos bajo la sombra
hablamos tierno
hablamos fresco
hablamos humildemente
hablamos sin ser maduros
porque hay lenguaje
porque el lenguaje es medicina

Porque es medicina fuerte
luz de vida, luz que carga
luz de brisa, luz de rocío
eres mujer estrella grande
mujer estrella cruz
eres mujer águila dueña
mujer tlacuache dueña
eres mujer que examina
eres mujer limpia
eres mujer que mira hacia dentro.




María Sabina Magdalena García nació en Río Santiago, Huautla de Jiménez (Oaxaca) el 22 de julio de 1894, hace 120 años. Falleció en la ciudad de Oaxaca el 23 de noviembre de 1985. “Fue sepultada con siete semillas de calabaza; siete especies de botoncitos; un vaso, una taza, un plato; agua y comida para la sed y el hambre. En el preciso momento en que la enterraban, se mató a un gallo para que le indicara el camino de la eternidad y se encendió un copal para anunciar al Reino de los Cielos que un ser importante llamaría pronto a las puertas de la inmortalidad” dice sobre su deceso Benigno Horna de la Cruz, antropólogo panameño.
La vida de María Sabina fue dura, ya que asumir la sabiduría en un lugar marginado no fue tarea fácil. De sus abuelos, agricultores y criadores del gusano de seda, aprendió algo de la medicina tradicional, pero fue ella misma quien penetró en el mundo del teonanácatl, “los niños” sagrados, la carne de Dios. Su involucramiento con la curación y la sanación a través de los ritos chamánicos le valieron una fama internacional que de algún modo se hizo insostenible para Huautla de Jiménez, lugar que vio llegar hordas de visitantes sobre todo en los años 60 y 70 con la fiebre de los hippies.
A pesar del conocimiento de la medicina ancestral y milenaria, María Sabina vivió y murió en las condiciones más precarias, ya que estaba convencida de que “el chamán no puede cobrar por sanar porque no se debe comerciar con el don ni con las cosas santas”, además, fue víctima de abusos por parte de algunos conocidos y familiares que llegaron a quedarse con los pagos y donaciones que en agradecimiento le dejaban aquellos a quienes curó de males que ni la medicina alópata logró remediar. Para ahondar en experiencias de su vida, es muy recomendable la obra testimonial “La otra vida de María Sabina” escrita por su ahijado y traductor Juan García Carrera. En la actualidad María Apolonia (María Macedonia Martínez), hija viva de Sabina, de edad avanzada, es quien ha continuado la tradición chamánica por herencia en esa zona indígena mazateca.



En el rock mexicano el mejor homenaje a María Sabina lo realizó Santa Sabina, que toma su nombre e inspiración en la sacerdotisa de los hongos, agrupación liderada por Rita Guerrero, quienes entre 1988 y 2005 dejaron un legado de ocho discos con una creatividad sin precedentes plena de belleza, respeto a lo sagrado y con un alto compromiso social a través de la música. “Humo canción”, último tema de su último disco en estudio “Espiral” (Antídoto, 2003) con letra de Alfonso Figueroa, sirvió para cerrar un ciclo, tema dedicado a María Sabina y a María Apolonia, quien dos años antes realizó un bautizo colectivo en Huautla de Jiménez para la agrupación entonces conformada por  Rita Guerrero, Alfonso Figueroa, Alex Otaola, Julio Díaz y Leonel Pérez.


 

Humo canción, alimento del sol

La vida nunca termina
Tus pasos acarician la tierra 
Eres barro, palabra, tiempo 
Eres flor, mañana eres cielo. 

Humo canción, alimenta el calor. 

La niebla que brilla y alivia 
El fuego nos mira, nos quema 
Alma sabia en un cuerpo pequeño 
Eres voz, mañana eres sueño. 

Humo canción, alimento de amor.

Devoras distancia y tiempo 
Tu voz que acaricia y duele 
Tan profunda tu magia heredada 
Eres sol, mañana eres fuego. 

Humo canción, alimento de Dios 

Tu lenguaje sonido de agua 
Es la tierra y el fuego quien habla 
Plenitud, sencillez transparente 
Eres hoy, mañana y siempre.

1 comentario:

  1. ¡ Enhorabuena Israel !. Estaré atento a tus publicaciones. ¡Abrazos!

    ResponderEliminar