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miércoles, 21 de mayo de 2014

Los 50 años de Rita Guerrero

Llévame ahí, contigo quiero estar
en un viaje que me lleve a comprender
tú sin mancha, sin regreso.


(Santa Sabina, Laberintos)



Rita Guerrero nació hace medio siglo, el 22 de mayo de 1964. Hoy su legado es amplio y pulcro: podemos considerarla una de las artistas más completas e importantes del México contemporáneo.

La faceta más reconocida de Rita se encuentra en la música, primordialmente en los dos proyectos que encabezó y que son una muestra imprescindible de los géneros que representa: como cantante y compositora de Santa Sabina para el rock (aunque el grupo siempre abrevó de otros estilos y sería injusto un encasillamiento sin mencionar que el funk, el gótico, el progresivo y el jazz se encuentran en ciertas dosis a lo largo y ancho de su discografía) y como investigadora e intérprete de Ensamble Galileo, un proyecto que rescata la vena barroca, renacentista, virreinal y sefaradí, la interpretación de repertorios “antiguos” tiene una visión innovadora: encontrar en la música del pasado una posibilidad de renovar el presente. 

Santa Sabina en 2003

Ensamble Galileo en 2005

Con Santa Sabina graba alrededor de 70 canciones y 25 con Ensamble Galileo, sin contar los temas inéditos o que sólo se llegaron a interpretar en conciertos y recitales. Para la libertad creadora de Rita las barreras no existieron, así ella se otorgó la oportunidad de colaborar con otros músicos y amigos. Destacan su participación vocal con el grupo de ska Los de abajo (una versión de Silvio Rodríguez, “Esto no es una elegía”), con Los músicos de José realizó un cover para el programa juvenil 31 minutos (“Me cortaron mal el pelo”), junto a Carlos Tovar se unió para el proyecto infantil Ángeles y diablitos (con el tema “Albondigaria”) y realizó una colaboración vocal para el soundtrack de Rudo y cursi musicalizado por Felipe Pérez Santiago (en la canción "Penal"). Asimismo grabó canciones vinculadas a su faceta de actriz como “Ángel de fuego” (de la obra Monólogo con farol), “Foto finish” y “Mil y una noches” (de la película Ciudad de ciegos), y “Extraños en un diván” (de la obra homónima original de Jacques Bonavent, musicalizada por Alex Otaola).




Respecto a su faceta histriónica, quienes siguieron a Rita saben que su profesión, el Teatro, fue la disciplina que indirectamente la acercó a la música. Dentro de la actuación se desarrolló en obras teatrales (La ópera de los tres centavos, América, Vox Thanatos, Monólogo con farol, Noche en los 20) en cine (Ciudad de Ciegos, Amazona) y participó en una telenovela (Martín Garatuza). En el rubro de la televisión, a principios de los años 90 fue conductora del espacio musical Águila o rock de canal 11 y de diversos programas en canal 22 de Conaculta, destacando Acústico y su participación como locutora en el programa de ciencia La materia de los sueños, además de dar voz a diversos documentales y espacios culturales.

Mujer de izquierda e incansable luchadora social, Rita Guerrero se involucró con el movimiento zapatista en los años 90 con el propósito de dar voz a las minorías étnicas de México. Su obra es ética, congruente y propositiva con su postura política.

Más tarde, ya en el siglo XXI se convirtió en docente del Coro de la Universidad del Claustro de Sor Juana, labor que realizó de 2005 a 2011 de manera comprometida e incansable, aún en sus últimos meses de vida. Hoy sigue vigente bajo el nombre “Coro virreinal Rita Guerrero”.


A tres años y muchos días de su partida, resulta impresionante la riqueza de palabras dedicadas y pensamientos expresados por escrito para Rita por gente cercana a su entorno o que se vio tocada profundamente por afinidad sensible. Aquí se compilan algunos de los textos más emotivos inspirados por y para ella, sin ser una lista definitiva ni exhaustiva ya que queda abierta a los homenajes por venir, debido a la grandeza de su ser. 

Sirvan estas palabras y esta compilación como un homenaje a 50 años de su nacimiento.



Alfonso Arreola
Rita Guerrero en el corazón (“La Jornada semanal” 19 de diciembre de 2010)

Poncho Figueroa / Alex Otaola
Rita Guerrero ("Music Life", marzo de 2011)

Manuel Mejía Armijo
Armonía terrenal. La música con Rita Guerrero (“Laúd porvenir” blog personal, marzo de 2011)

Rogelio Villarreal
Rita Guerrero In Memoriam. Canciones de amor y de muerte ("Revista Replicante", marzo de 2011)

Claudia Jiménez
Durme Rita, durme con calor (“Red Bull Panamérika”, 12 de marzo de 2011)

Adriana Díaz Enciso
A Rita (blog personal, 13 de marzo de 2011)

Néstor Granja
Rita Guerrero (1964-2011): El ángel que no cree en la muerte ni el final (“La madriguera del apicultor”, blog personal, 13 de marzo de 2011)

Juan Larrosa Fuentes
Los años noventa y Rita Guerrero (“Sistema autorreferencial, blog personal, 15 de marzo de 2011)

Luis Josué Lugo
Rita Guerrero: una pérdida insustituible (“Revista Universitaria Contratiempo”, 17 de marzo de 2011)

Joselo
Rita y Santa Sabina (“Excelsior”, 18 de marzo de 2011)

Patricia Peñaloza
Ruta sonora. Rita Guerrero 1964-2011 (“La jornada”, 18 de marzo de 2011)

Hermann Bellinghausen
Santa Rita (“La jornada”, 21 de marzo de 2011)
Rita y los muchachos (“La jornada”, 28 de marzo de 2011)
La otra Rita Guerrero (“La jornada”, 4 de abril de 2011)

Aura Sabina
Hasta siempre, comandanta Rita (“Mujeresnet”, abril de 2011)

Emilio Garza
La pasión de Rita (“Lapsus brutus”, blog personal, 11 de abril de 2011)

Alfredo Conde
Sueños gracias a ella (“El correo gallego”, 14 de abril de 2011)

Israel Baxin
Los días con y sin Rita (“Voces sugerentes”, blog personal, 27 de abril de 2011)
http://vocessugerentes.blogspot.mx/2011/04/los-dias-con-y-sin-rita.html

Óscar Sarquiz Figueroa
Rita Guerrero, integridad y resistencia
Alejandro González Castillo
Domadora de bestias
Alonso Arreola
A Rita (poema)
("Music Life", mayo de 2011)

Jóvenes en resistencia alternativa
Rita rebelde, guerrera ("Jóvenes en resistencia alternativa", 2011)

Adriana Díaz Enciso
Belleza (“Ventana Latina” 1° de enero de 2013)

Sandra Lorenzano
Hasta siempre, Rita ("Saudades", blog personal, marzo de 2013)
http://sandralorenzano.blogspot.mx/2013/03/hasta-siempre-rita.html

Juan Carlos Zamudio
La importancia de ser Rita Guerrero (“Chilango”, 11 de marzo de 2013)

El Patas
Rita, siempre Rita (web personal, 11 de marzo de 2011/2013)

Maira Colín
Aniversario luctuoso de Rita Guerrero (“Búnker pop”, 11 de marzo de 2011/2013)

Luis Alfonso “Poncho” Figueroa Zámano
Soundtrack con Rita (Nota en Facebook, 12 de marzo de 2013)
https://www.facebook.com/la.Culis/posts/10151549628873708?fref=nf

Rocío Franco López
Quiero mirar al otro lado de la noche ("Este país", 22 de marzo de 2013)
http://estepais.com/site/?p=43966

Alex Otaola
Recuerdos de mi vida en Santa Sabina (“Filter México”, 19 de febrero de 2014)

Hugo García Michel
Cinco momentos con Rita (“Mosca”, editorial en número 8 conmemorativo para Rita Guerrero, 11 de marzo de 2014)



Este número recién editado contiene los textos: “Rita por Rita” (entrevista por Aura Sabina), “Rita y la belleza” (Adriana Díaz Enciso), “Algunos recuerdos de Rita Guerrero” (Alex Otaola), “Hasta siempre, comandanta Rita” (Aura Sabina), “Tenacidad, ética, generosidad” (El Sr. González), “Hasta pronto, querida Rita” (Enrique Blanc), “Rita” (Rafael Tonatiuh) y “Santa Sabina – Babel” (David Cortés).

Enrique Blanc
Hasta pronto, querida Rita (“Mosca” / "Ocio en línea", marzo de 2014)
http://www.ocioenlinea.com/node/16179

Helios Rodríguez
Rita Guerrero: musa de mi pérdida de tiempo ("Las horas se acomodan", blog personal, abril de 2014)
http://lashorasseacomodan.blogspot.mx/2014/04/rita-guerrero-musa-de-mi-perdida-de.html

miércoles, 26 de marzo de 2014

Ensamble Galileo



Al principio unimos, después corrompemos, disolvemos lo que ha sido corrompido, purificamos lo que ha sido disuelto, reunimos lo que ha sido purificado y lo solidificamos.

(Breve tratado de la piedra filosofal, 1778)


Siguiendo los pasos de Galileo Galilei y otros auténticos espíritus renacentistas, vemos en la música del pasado una posibilidad de renovar el presente. Así, nuestra interpretación no es un rescate de los antiguos repertorios, sino el hallazgo de nuevas formas de recrearlos, respondiendo a nuestra actual necesidad expresiva.
Con la convicción de que la línea que divide a la música popular de la música de concierto es más flexible que la rígida separación que de ellas se ha hecho en los últimos tiempos, nuestro repertorio va desde la música de la tradición sefaradí y el renacimiento español, hasta la música virreinal de la Nueva España.
Atraídos por la música de las antiguas capillas mexicanas, de los remotos pueblos migrantes del mediterráneo y de los cancioneros renacentistas españoles, hemos emprendido un viaje por la ruta de nuestras venas sonoras, descubriendo la riqueza con la que se ha construido nuestra identidad musical.



El Ensamble Galileo nace en el año 2000. Ha ofrecido conciertos en espacios de variada naturaleza, que van desde lugares comúnmente afines a esta música, como capillas, museos, iglesias y salas de concierto, hasta espacios abiertos, como fue el caso de la presentación del libro La Caverna, del escritor José Saramago, en el Zócalo de la Ciudad de México. En noviembre de 2001 el Ensamble Galileo realizó el programa “Una tertulia musical en el convento”, con la participación de la actriz Ofelia Medina, para el Congreso Aproximaciones a Sor Juana, conmemorando los 350 años del natalicio de la máxima poeta del virreinato. Galileo también ha participado en el marco de distintas ferias de libro y festivales, como el Festival de Música Antigua de la ciudad de Querétaro.




Todos los bienes del mundo (2003)
Discos antídoto / Fonarte Latino

  1. La rosa enflorese [tradicional sefaradí]
  2. Folías [1650, Andrea Falconiero]
  3. Alegres luces del día [Manuel de Sumaya]
  4. Calabaca. No sé buen amor  [Cancionero musical de palacio]
  5. Avrix mi galanica [tradicional sefaradí]
  6. La vida y la gloria [Cancionero musical de palacio]
  7. El de Pedro solamente [Manuel de Sumaya]
  8. Todos los bienes del mundo [Cancionero musical de palacio]
  9. Ojos morenicos [Cancionero musical de palacio]
  10. Sola me dexastes [Cancionero musical de palacio]
  11. El ave al cielo [Francesco Coradini]
  12. Como aunque culpa [Manuel de Sumaya]
  13. La serena [tradicional sefaradí]

Formación:
Rita Guerrero (Soprano)
Alejandro Tello (Oboe, flautas de pico y cromorno)
Manuel Mejía (Laúd renacentista)
Leonel Pérez (Cello)
Vincent Carver (Clavecín)

Músicos invitados:
Francisco Bringas (Percusiones)
Luz Angela Ortiz, Abel Romero, Vladimir Bendixen y Patricio Osorio (violines)






Una pieza de fuego (2005)
Discos antídoto / Universidad del Claustro de Sor Juana

  1. Ya viene el cativo [tradicional sefaradí]
  2. Bre Sarica [tradicional sefaradí]
  3. Durme, durme [tradicional sefaradí]
  4. Las mis penas madre [Cancionero musical de palacio s. XV-XVI]
  5. Ya la naturaleza redimida [Manuel de Sumaya, 1678-1755]
  6. Ya que el sol misterioso [José de Orejón y Aparicio, 1705-1765]
  7. Un juguetico de fuego [Anónimo, s. XVII]
  8. D’aquel Fraire flaco [Cancionero musical de palacio]
  9. Una matica de ruda [tradicional sefaradí]
  10. Esta montaña d’enfrente [tradicional sefaradí]
  11. Nani, nani [tradicional sefaradí]
  12. Que es esto vengativa ardiente saña [José de Nebra, 1702-1768]


En ésta su segunda grabación, el Ensamble Galileo dibuja a través de doce piezas un panorama extraordinariamente vívido de la sensibilidad musical que, entre la Edad Media y el siglo XVIII, formó parte de la vida cotidiana, sea secular o religiosa, de varios pueblos a ambos lados del Atlántico. Por un lado, nos ofrecen una cuidadosa selección de romances sefaradíes, interpretados con los bríos, melancolía, sentido dramático y riqueza musical que, desde la expulsión de los judíos de España en 1492 hasta la fecha, han sido un baluarte de la identidad cultural de las comunidades sefaradíes, enriquecida por los sonidos de otras tierras encontradas en su trágico destino itinerante. Por otra parte, tenemos temas del famoso cancionero del Palacio, que reviven la música popular y cortesana de la España del siglo XVI. Pero la embarcación de Galileo cruza también el océano para encontrarse con compositores como Manuel de Sumaya y José de Orejón y Aparicio estaban creando en las cortes virreinales y los pueblos de América. El viaje termina con un puente: una compleja pieza barroca de José de Nebra Blasco, Vicemaestro de la Capilla Real de Madrid, y compositor tanto de música para teatro, óperas y zarzuelas como de autos sacramentales.
Lo apasionante en esta travesía no es solamente la diversidad de formas musicales y de temas que van de lo profano –la canción de amor, lo burlesco popular, la fiesta, el lamento del preso o desterrado- hasta las glorias celestiales cantadas desde las intrincadas trenzas de la imaginación barroca. Si estas piezas nos seducen es porque, sin traicionar su tradición heredada, fieles a composiciones, melodías recuperadas y, sobre todo, a la intensidad emotiva esencial de los temas, en sus arreglos e interpretación lo que canta es una voluntad de libertad creativa, sin la que toda música está muerta.

- Adriana Díaz Enciso





Formación:
Rita Guerrero (Canto)
Manuel Mejía (Laúd renacentista)
Leonel Pérez (Cello)
Alejandro Tello (Oboe, chirimía y curtal)
Josefina Hernández (Clavecín)
Patricio Osorio (Violín)
Jezabel Joa (Traverso)

Músicos invitados:
Francisco Bringas (Percusiones)
Josafat Larios (tambor, pandero, derbake)

sábado, 21 de mayo de 2011

Rita Guerrero y Santa Sabina

Rita Guerrero Huerta (1964-2011), el corazón de Santa Sabina, fue transgresora desde niña, cuando comenzó a hacer teatro. Al alcanzar la mayoría de edad, dejó su natal Guadalajara para integrarse al CUT de la UNAM, en la ciudad de México, donde participó en varias puestas en escena, algunas de las cuales le sirvieron para habitar en el papel de cantante. Su primera incursión real en la música fue cuando iba en segundo año de la carrera, cuando participó en La Ópera De Los Tres Centavos de Brecht.
Ligada desde entonces al arte, no podía ser en otro ámbito, donde conocería a sus futuros compañeros de grupo. Los integrantes de Santa Sabina se conocieron en 1987 por intervención de David Hevia, maestro del taller de teatro de la preparatoria, en el que participaba un grupo llamado los Psicotrópicos. Ya desde entonces eran auténticos y quizá, indirectamente, reivindicaban la magia que la naturaleza puede brindar mediante el ritual.
David Hevia, un día llamó a los músicos de los Psicotrópicos (Alfonso Figueroa, Patricio Iglesias y Pablo Valero) para que tocaran en vivo en una obra de teatro basada en la novela América, de Kafka. Más tarde montaron Vox Thanatos, donde Rita hacía el papel de una cantante y ellos le acompañaban, tiempo del que surgieron las emblemáticas “Chicles” y “Nos queremos morir”. A partir de una conexión química, nació el grupo que desde finales de 1988 sería Santa Sabina, al consolidarse la instrumentación básica, donde Jacobo Lieberman, se uniría a los teclados y Rita a la voz.
Con una concepción básica del elemento sagrado que existe en toda creación artística y musical, y como un homenaje a la sacerdotisa de los hongos, María Sabina, surge el nombre de Santa Sabina.
Se presentan por primera vez en vivo en el Salón de los Aztecas el 2 de febrero de 1989, fecha que considerarán su aniversario.
Los cambios de integrantes a lo largo de la historia del grupo, dejan claro que el concepto Santa Sabina va más allá de quienes lo conforman. Rita Guerrero y Poncho Figueroa son miembros en todas sus etapas, mientras que el resto de los músicos cambian, a Jacobo Lieberman (1988-1991) lo sustituye Juan Sebastián Lach (1991-2001) en los teclados. A Pablo Valero (1988-1995) lo sucede Alejandro Otaola (1995-2009) en las guitarras, mientras que a Patricio Iglesias (1988-1998) lo remplazará Julio Díaz (1998-2009) en la batería. En 2002, dos músicos que llevaban años acompañándolos en las giras, pasan a formar parte oficial del grupo en una nueva faceta instrumental, se trata de Leonel Pérez en el cello y teclados, y Rodrigo Garibay en clarinete y saxofón, sustituido más tarde por Aldo Max Rodríguez.
La primer aparición discográfica de Santa Sabina ocurre en 1990, en el soundtrack de la película Ciudad de ciegos, dirigida por Alberto Cortés, donde se nota ya la solidez del grupo, cinta en la que además, Rita Guerrero actúa, como lo hará un año más tarde en el cortometraje Amazona, al lado de Darío T. Pie, Roberto Sosa y Alberto Estrella.
Varios años pasarían hasta que Culebra, subsello de BMG-Ariola, respalde comercialmente el trabajo de Santa Sabina. Sería hasta 1992 cuando vio la luz el primer disco del grupo, con título homónimo, considerado como uno de los mejores del rock mexicano, presentado oficialmente en el Teatro Reforma. Las canciones que lo conforman habían sido muy tocadas en vivo, por lo que, tenían ya una forma muy clara cuando los produjo Alejandro Marcovich (Caifanes). Graban un video promocional de “Vacío”, aunque los temas radiados serán “Azul casi morado” (sin duda, la más emblemática), “Yo te ando buscando” y “No me alcanza el tiempo” Serían muy populares igualmente en el repertorio en vivo "Siente la claridad”, “Labios mojados” (texto musicalizado de Jean Paul Sartre) “Mírrota" y “Chicles”. La canción favorita de muchos es “A la orilla del sol”, primera participación lírica de la extraordinaria poeta Adriana Díaz Enciso. Del primer disco se venden más de 70,000 copias.
Ávidos de expresión musical, apenas un año y medio después, en 1994, editan “Símbolos”, el disco más oscuro, debido al tratamiento instrumental y de la temática en las letras, a cargo sobre todo de Rita y Adriana Díaz Enciso. La salida del disco, producido por Adrián Belew (guitarrista del grupo King Crimson), coincide con la incursión del EZLN en la escena política mexicana. Casualmente el disco comienza con “Nos queremos morir”, una canción que parecía reservada para ese momento. El disco se presenta en el Teatro de la Ciudad y en la radio se promueven “Miedo”, “Estando aquí no estoy” e “Insomnio”, aunque entre los seguidores del grupo, se vuelven muy populares las canciones más oscuras “Vampiro”, “Luz del mar”, “Alas negras” y “Despertar a los muertos”, ésta última imprescindible en los conciertos, cuatro temas a cargo de Adriana Díaz Enciso.
La celebración del sexto año del grupo culmina con la grabación, en el bar El Hábito, de su primer disco en vivo: “Concierto acústico”, que el grupo pretendía como un regalo a sus seguidores, donde se nota más que nunca la influencia jazz en el sonido. Esta placa de edición limitada (hoy prácticamente inconseguible), incluía dos canciones inéditas, “Aratis” y “Signo del deseo” además de repertorio de los antecesores. Con la edición de este disco, la disquera retrasa la salida del siguiente, hasta 1996: “Babel”, considerado por muchos como la obra cumbre de Santa Sabina.
“Babel” es un disco conceptual ejecutado con verdadera maestría, cuyo hilo conductor es la vida de un ser humano desde la experiencia en el vientre materno hasta la transformación luminosa después de la muerte. Casi todas las composiciones líricas se desprenden del intelecto de Adriana Díaz Enciso, aunque Rita aportará la canción que da título al disco y “Olvido”, un sentido homenaje a los pueblos indígenas de México y su condición de marginación histórica. El disco, producido por Pedro Aznar, se presentó en el Teatro Metropólitan con una exitosa puesta en escena. Las canciones promocionales serán “La garra”, “El reino perdido” y “El ángel” y entre los seguidores del grupo se aclaman particularmente “Lamento”, “El cielo” y “Los peces del viento”, ésta última, bajo la autoría del escritor y poeta Jordi Soler.
Un año después se graba, el que se pensaría, catapultaría internacionalmente a Santa Sabina: el disco desenchufado, “Unplugged”, promovido por la cadena musical MTV. Se trataba del primer grupo de rock mexicano en ser considerado para tal proyecto, sin embargo, tras la grabación del disco, el grupo decide abandonar la compañía disquera por diferencias en su concepción ética acerca de comercializar el arte musical. En ese año repetirán exitosamente una presentación en directo en el Teatro Metropólitan y se verán inmersos en las caravanas zapatistas, junto a otros músicos e intelectuales que, con ferviente ahínco respaldan el proyecto zapatista de los “olvidados”, sobre todo en Chiapas, en el caso de Santa Sabina, ofreciendo múltiples conciertos para recabar fondos a favor de la causa.
Sin compañía disquera y con baterista provisional (Pablo Lach), en 1998, se presentan con éxito tumultuoso en el Festival Internacional Cervantino de Guanajuato. Fue el tiempo en el que se dice, estuvieron más cerca que en ningún otro, de la disolución. Sin embargo continúan con nueva formación y comienzan a dar forma a su primera placa independiente, el disco más largo y cuidado al máximo en su producción: “Mar adentro en la sangre”, editado en el año 2000, con apoyo de Benny Ibarra de Llano. El grupo se da cuenta que tomó la decisión adecuada en la vía independiente cuando repletan el Teatro Metropólitan por tercera ocasión, al presentar su nuevo trabajo, convocatoria repetida y multiplicada en el Zócalo capitalino. Graban el emblemático video de “La daga”, que, al igual que el disco, es un homenaje al arte expresionista. Musicalizan dos poemas de Xavier Villaurrutia: “Soledad” y “Canción”, mientras que los sencillos radiados en la extinta Órbita-FM serían “Ojalá fuera tu voz”, “Frente al espejo”, “Algo cambia” y “Agua fiera”, temas en los que se notan nuevos matices de sonoridad a una música, ya de por sí, madura. Se trata de la maestría musical en todo su esplendor, como lo harán notorio en cada concierto de la nueva faceta, aclamados por sus seguidores en los conciertos que ofrecen lo largo y ancho del país.
En noviembre de 2001, bajo una nueva formación, Santa Sabina recibe un ritual de bautismo mazateco a cargo de María Apolonia, hija de María Sabina en Huautla de Jiménez, Oaxaca, momento especial que une a quienes hacen pervivir un nombre sagrado, en un ritual musical. Esa experiencia sería el germen de “Humo canción”, tema de Alfonso Figueroa, con el que cerraría el último disco de estudio de Santa Sabina: “Espiral”.
Con “Espiral”, en 2003, Santa Sabina se renueva, crece y crea nuevas atmósferas sonoras. Se trata del disco de estudio más cercano a la versión de ellos mismos en vivo, con grandes toques de jazz, como se nota, desde la apertura en “Incierto destino”. Las canciones forman un espiral tal cual, la primera se conecta con la última, la segunda con la penúltima y así sucesivamente hasta llegar al centro, donde se encuentran las canciones más energéticas: “En llamas”, un homenaje de Alejandro Otaola a Phillip K. Dick, y “Espiral”, una letra de Leonel Pérez que refleja la poesía de la demencia. Del disco se promueven “Plegaria” e “Invitación”, el homenaje a Charles Baudelaire. Adriana Díaz nuevamente se hace presente con “Ecos de la piel” y tanto la lírica como la voz de Rita Guerrero alcanzan su clímax en “Laberintos”.
Tras una presentación en el Teatro de la ciudad, una gira exhaustiva de “Espiral” y tres participaciones especiales (“Distante instante” en el homenaje a Rockdrigo González, “Por qué te vas” en la película “Historias del desencanto” y “1973” en la película homónima), Santa Sabina prepara su XV aniversario con un concierto especial.
El 20 de marzo de 2004, se da lugar en el Teatro Metropólitan un concierto que reúne a los seguidores de todas las etapas del grupo en una celebración donde “tiran la casa por la ventana” pues durante tres horas repasan toda su discografía respaldada por la proyección en pantalla de imágenes alusivas a la iconografía y simbolismo de las canciones. Después de una gira por varias ciudades del país, el concierto se edita en 2005 en un disco doble con DVD, nuevamente de forma independiente, para cerrar un ciclo y abrir un paréntesis en la vida del grupo.
A principios de 2006, Rita engendra a Claudio, hijo de Aldo Max, mientras continúa con sus otros proyectos: ser maestra del coro del Claustro de Sor Juana y vocalista del Ensamble Galileo, grupo que desde finales de los años 90 recupera repertorio barroco, virreinal y sefardí, con la idea renacentista de encontrar en el pasado nuevas posibilidades para el presente. Con este grupo se editan dos discos: “Todos los bienes del mundo” (2003) y “Una pieza de fuego” (2005).
A mediados de 2006 Santa Sabina tiene un reencuentro para expresar, mediante un concierto, su apoyo a la inconformidad del robo de las elecciones presidenciales. El silencio del grupo se prolonga hasta mayo de 2008, cuando participan en el Festival Vive Latino, en una presentación de corta duración pero muy emotiva para sus seguidores reunidos en el D.F. Sus últimas presentaciones oficiales serán ese mismo año en Guadalajara y Tijuana y en Hermosillo en marzo de 2009.
En septiembre de 2010 se dio a conocer públicamente que Rita se encontraba enferma de cáncer de mama, desde hacía meses. Por iniciativa de sus amigos cercanos se organizó un concierto especial para recabar fondos como apoyo económico para solventar los gastos médicos, debido a que Rita, como muchos artistas independientes, no tiene seguro alguno. “Rita en el corazón” fue un concierto doblemente emotivo: por las muestras de amor y ánimo de sus amigos y seguidores, y porque fue la última vez que se le oyó cantar de manera pública. Tras cinco horas de música ejecutada por sus amigos más cercanos, se presentan Ensamble Galileo y Santa Sabina para deleite de todos los asistentes. Cabe mencionar que es la única ocasión en la que se reunieron todos los músicos que formaron parte de Santa Sabina en sus distintas etapas, para ejecutar un repertorio especial y cerrar todos juntos en escena con “Gasto de saliva” y “Azul casi morado”.
Rita dejó la vida terrenal el 11 de marzo de 2011 pero su voz intangible y siempre brillante seguirá acompañando a quienes compartimos alguna fracción de su enorme sensibilidad. Nos queda su arte inmortal y el recuerdo de su belleza exterior, reflejo de su grandeza interna y del ser luminoso que ya es.
Hasta siempre Rita.


viernes, 20 de mayo de 2011

Un homenaje personal

He decidido hacer un homenaje personal y sentido a Rita Guerrero, una mujer con una autenticidad, talento y sensibilidad irrepetible, quien lamentablemente partió de esta vida el 11 de marzo pasado, ante la incredulidad y el dolor de quienes nos empapamos de su arte.
En mi caso, por influencia indirecta de Rita y la banda de rock que encabezaba, Santa Sabina, tuve una formación aparentemente empírica sobre distintas manifestaciones del arte, mi apreciación a partir de escucharlos y acudir a sus conciertos fue muy distinta. Ese conjunto de poesía, puesta en escena, performance y música de alta calidad no lo he visto repetido en grupo alguno de otro género, nacionalidad o lengua, simplemente Santa Sabina fue un grupo único.
A través de la voz de Rita muchos conocimos o nos acercamos al trabajo de poetas como Adriana Díaz Enciso, Jordi Soler, Xavier Villaurrutia o Charles Baudelaire, gracias a la postura política de Santa Sabina nos interesamos en causas como la situación indígena de México o nos dimos cuenta que el arte desde la esfera independiente también es posible con resultados dignos y de gran calidad.
El arte que Rita Guerrero nos dejó de manera material o inmaterial se queda en nuestras mentes y en nuestras casas, sentimos un vacío que no se llenará, sólo cicatrizará, pero habrá dejado una marca profunda en nuestros corazones a pesar de no haberla tratado personalmente más allá de un saludo o un agradecimiento después de los conciertos. Estoy seguro que su voz continuará dándonos la dosis justa de claridad para los momentos oscuros, nos seguirá emocionando porque ha trascendido en vida y fuera de ella, como pocos lo logran.
Mediante este blog deseo compartir parte del material recopilado por más de una década, a todo aquel seguidor o admirador de Rita y de Santa Sabina, para que sus palabras y pensamientos sigan haciendo eco, como peces de viento que derrumben al oscuro silencio.